Persia Clásica: Emoción Intensa nos abre una ventana cultural a un mundo que se remonta a la época del nacimiento de la civilización humana.

Irán nos brinda la oportunidad de revivir la historia y comprender así el Oriente Medio moderno. La cultura persa se presenta a través de lugares populares, como los mercados, así como de la arquitectura y la arqueología. Las maravillas saltan a la vista durante todo el recorrido. Pasando por Shiraz, Isfahán, Teherán y Kashan nos veremos obligados a admirar una tierra llena de hermosura fascinante que nos narrará una historia genuina heredada de la Persia imperial.

Durante el viaje a Irán, los ojos del viajero recorrerán las pintorescas escenas de los jardines persas y otros paisajes variados.

En Irán se reconcilian la grandeza de la civilización persa con la hospitalidad de su pueblo, destacando la hospitalidad y amabilidad de los iraníes.

En todo caso, hay que saber cómo observar y envolverse en esta atmósfera poética, de cuento de hadas, donde se revive el mundo de ensueño de “Las mil y una noches” con la contemplación de los lugares y rostros que el visitante descubrirá a lo largo de su viaje por Irán. Las relaciones humanas hacen de este país un territorio fascinante y contradictorio. El punto más sorprendente del viaje a Irán será, sin lugar a duda, la amabilidad y hospitalidad del pueblo iraní. La gente iraní deja un recuerdo inolvidable en la mente de los viajeros. Debido al clima continental, Irán posibilita el programa “Persia Clásica: Emoción Intensa” durante todo el año.

SALIDA/ REGRESO Aeropuerto Internacional IKA
HORA DE SALIDA Estar presente en el aeropuerto con una antelación de 3 horas antes de la hora de salida.
INCLUIDO
Vuelo doméstico Alojamientos
Transporte local Guía profesional
NO INCLUIDO
Entradas
Comidas

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Día 1 ; País de origen - Teherán

Salida en el vuelo programado a la capital de Irán, Teherán, ubicada al pie de las montañas Alborz. Encuentro en el aeropuerto con el guía de SITO TRAVEL. Traslado al alojamiento y registro de entrada.

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Día 2 ; Teherán- Shiraz

Comenzamos el viaje visitando Teherán, la capital del Irán y también la ciudad más dinámica y próspera del país.  Con una población superior a los 13 millones de habitantes, Teherán presenta la atmósfera bulliciosa propia de cualquier gran capital del mundo, al tiempo que se revela como la piedra angular de la historia contemporánea de Irán y ofrece una extraordinaria oferta cultural al viajero, entre la cual destaca el espectacular museo nacional de joyas, donde se expone la más importante colección de joyas preciosas del mundo.

La preocupación iraní por los desarrollos artísticos, las recientes intervenciones arquitectónicas y el resurgir de muchos cafés de estilo tradicional han hecho de la ciudad un fascinante laberinto que reserva al visitante una sorpresa en cada rincón. Para descubrir el verdadero Teherán el viajero no debe conformarse con acceder a los múltiples museos y palacios, siendo muy recomendable sumergirse en el bullicio urbano, disfrutando del contraste entre la modernidad y la tradición presente en sus múltiples cafés y mercados, entrando en contacto con la cultura y la forma de vida de los residentes de la metrópoli.

Después de descansar y desayunar en las calles de la capital iraní, daremos un paseo por Teherán para conocer sus ritmos especiales y únicos.

Visitando Teherán:

– El Museo Nacional de Irán exhibe historia, arte y cultura a través de hallazgos arqueológicos fechados desde el sexto milenio a.C. hasta la llagada del islam en el siglo VII de nuestra era. El museo atesora una maravillosa colección de piezas de cerámica y bronce y, además, programa dos exposiciones temporales al año en colaboración con relevantes museos internacionales como los de Berlín o Venecia.

– El Palacio de Golestán se encuentra junto al Gran Bazar y se trata de un imponente complejo palacial con origen en el siglo XVI, cuando Teherán comenzó la transformación que le llevaría a pasar de ser un pequeño pueblo a convertirse en una verdadera ciudad. El significado de Golestán es «campo de flores», nombre que hace honor a los maravillosos jardines persas presentes en el lugar. La historia contemporánea de Irán está tan en deuda con este complejo que Mohammad Reza Pahlavi, el último shah de Irán, celebró aquí su coronación, anunciándose como sucesor de Ciro el Grande. Después visitaremos la entrada del Gran Bazar de Teherán, donde, entre sus 10 kilómetros de galerías, se dice que es posible encontrar cualquier objeto imaginable.

– El Museo Nacional de Joyas (abierto solo de sábado a martes) se encuentra protegido por una gran estructura de acero de 25 cm de espesor en las profundidades subterráneas del Banco Nacional Central de Irán. El museo alberga las joyas de la realeza persa, todo tipo de piedras preciosas, una gran variedad diademas y tiaras, así como las coronas de las dinastías Pahlavi y Qajar y el diamante rosa más grande del mundo, Darya-e Nour (182 quilates). Este diamante fue traído a Irán como símbolo de las campañas victoriosas de Nader Shah en la India en 1739.

Traslado al aeropuerto nacional para tomar el vuelo de Teherán a Shiraz. Llegada a Shiraz. Traslado al hotel y alojamiento.

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Día 3 ; Shiraz - Persépolis – Naqhse Rostam – Shiraz

La ciudad de Shiraz se trata de la capital de la región administrativa de Fars o Pars. Un solo momento de reflexión sobre este último vocablo es suficiente para entender que nos encontramos en el corazón geográfico de la historia de Irán, la región donde Darío mandó edificar la capital de su imperio: Persépolis, la ciudad de los persas.

La relevancia histórica de la región no se limita a la época aqueménida, pues su capital se trata de una ciudad clave en la historia de Irán. En Shiraz la poesía persa se vuelve tangible; los jardines, bazares y mezquitas de su centro histórico, impregnados de cultura, envuelven al viajero en su visita. Los habitantes de la ciudad se refugian en sus casas al mediodía para reaparecer en torno a la ciudadela Arg por la tarde, donde la actividad prosigue hasta altas horas de la noche.

Los shirazíes son conocidos por su gusto por la naturaleza y las comidas campestres, y son considerados como las personas más animadas y divertidas de Irán. Para descubrir la atmósfera dionisíaca de Shiraz (el nombre de la ciudad lo dice todo, ya que hace referencia a la forma de una serpiente), el viajero no debe dejar de visitar la tumba del poeta y místico persa «Hafez» o recorrer las calles del Bazar Vakil, el lugar donde tantos comerciantes europeos llegaron en busca del famoso producto del dios Baco.

Después del desayuno, dedicamos la mañana a la excursión a los magníficos lugares antiguos de Persépolis y Naqsh-e Rostam, admirando los restos arqueológicos aqueménidas del siglo IV a. C. y sasánidas del siglo III d. C. En el camino de regreso a Shiraz, descubriremos algunos elementos de la historia islámica medieval.

Visitando Shiraz:

-Persépolis es una ciudad ceremonial, construida por Darío I el Grande en 524 a.C. para celebrar la fiesta Nowruz (Nuevo Día), el Año Nuevo persa. Como venganza por los saqueos de Jerjes I en las guerras Médicas, Persépolis fue conquistada y quemada por Alejandro Magno. En la excursión a Persépolis se explica minuciosamente la magnífica ciudad, construida por los mejores artesanos del mundo conocido, quienes percibieron salarios y seguros de acuerdo a la ley real. En este lugar, llegaremos a una profunda compresión de su arquitectura. Entre las ruinas, podemos visitar los majestuosos palacios que nunca dejan de impresionar a los viajeros: el Palacio de las 100 columnas donde el rey solía recibir a los generales y la Sala de audiencias de la Apadana con una planta cuadrada, seis filas de columnas de 19 metros de altura y escaleras de acceso representando las ceremonias de Satrap y los soldados del imperio llamados la Guardia Eterna.

-Naqsh-e Rostam es una necrópolis, cuya visita es altamente recomendada, donde se conservan las tumbas de piedra de los grandes reyes aqueménidas. No es exagerado decir que este sitio es el más rico desde el punto de vista arqueológico en Irán ya que en un solo sitio se puede contemplar la historia de Irán desde los elamitas hasta la derrota de Valeriano contra Shapur: hay un altorrelieve antiguo elamitas, 1300 a.C., formas especiales de tumbas reales e inscripciones en persa antiguo, 400 a.C., y los documentos sasánidas más importantes.

Regreso a Shiraz:

-La Mezquita Nasir-ol-Molk: con sus coloridos azulejos, el término “elegancia” encuentra su verdadero significado en este espacio sagrado. El clima primaveral de Shiraz no se refleja accidentalmente en las paredes, ventanas de vidrio y exquisitas decoraciones de azulejos. Esta mezquita es una obra maestra de los finales del siglo XIX, también conocida como “la Mezquita Rosa”, siendo un lugar muy acogedor, donde el mundo cromático de pétalos de rosa, iris y demás llama la atención a primera vista.

-La tumba de Hafez: Hafez Shirazí es el gran poeta del siglo XIV, un místico sufí. La dulzura de la filosofía persa nace en sus poemas. Lo que inmortaliza al poeta está más allá del significado de su poesía, su pensamiento “sufí”, que lo hace destacado para todos los lectores. Sorprende la vinculación de los versos de Hafez con Baco y Venus.  Por lo tanto, leer el Diván de Hafez es como dar un paseo por su jardín celestial para comprender la contradicción que existe entre el dulce estilo iraní y la modernidad: ¡Puede que parezca subversivo este poema!

-El bazar Vakil: es único debido a su arquitectura de ladrillos de colores y los techos arqueados para mantener el aire fresco en verano y el calor en invierno.

-Caravanserai Moshir: originariamente un bazar tradicional, ha sido utilizado como museo y restaurante tradicional y tetería. Después de la revolución islámica estuvo cerrado durante algunos años. Se ha convertido en un lugar donde se producen artesanías y productos de todo tipo. Se encuentra junto al bazar Vakil.

-Cena en un restaurante tradicional, traslado al hotel y alojamiento.

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Día 4 ; Shiraz – Pasargada – Isfahán

Un viaje cultural tiene como propósito enriquecer el conocimiento del viajero. Pasargada, primera capital política y diplomática del antiguo Irán, lo posibilita y además nos muestra el coraje y la inteligencia de Ciro el Grande. Él, padre de todos los soldados de Media y Persia, celebró la conquista de Babilonia con una declaración definida como la base del cilindro de los derechos humanos: el Cilindro de Ciro. Este cilindro es una pieza de arcilla cuyo contenido incluye también la libertad de los exiliados, así como la de los judíos. En el entorno arqueológico del antiguo Irán, la Pasargada, lo primero que llama la atención entre las ruinas es la tumba del Ciro con un simple plano cuadrado hecho de bloques de piedra, el que nos recuerda a un zigurat mesopotámico a primera vista. Al construir su tumba, Ciro quiso respetar sus raíces, es decir, las antiguas civilizaciones de Irán. Además, fue capaz de sorprender a Alejandro Magno, siglos después de su muerte. De hecho, se dice que él había escrito un mensaje a todos los conquistadores dentro de la tumba, incluido Alejandro Magno quien se puso a llorar habiendo escuchar sus palabras:

“Oye hombre

Quienquiera que seas

Y cuando vengas

Ya que sé que vendrás,

Yo soy Ciro

Conquisté el imperio mundial

Para los iraníes.

No me envidias

Por esa pequeña tierra

Que cubre mi cuerpo.”

Visitas del día:

-En el camino, visitamos el sitio arqueológico de Pasargada, la primera capital del imperio persa, fundada en 546 a.C. por Ciro el Grande durante su reinado. En este lugar nació el verdadero Pardis o Paraíso, el “Jardín Persa”. Entre los monumentos y ruinas del sitio, hay palacios reales y un altorrelieve magnífico: el palacio privado de Ciro, el palacio de audiencias y la tumba de Ciro el Grande. Antes estaba rodeada por dos ríos que fluían a través de un canal peculiar transmitiéndose al Jardín Persa y entraban a la ciudad después de haberse purificado su agua.

Llegada a Isfahán por la tarde, la capital de la dinastía Safavida en 1600. Traslado al hotel y alojamiento.

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Día 5 ; Isfahán

El punto culminante del itinerario es Isfahán. Esta ciudad es una imagen histórica que completa el viaje a Irán. No fue casualidad que Isfahán atrajo la atención de Pasolini para dirigir algunas de las escenas de su película en la plaza de Naqsh-e Jahan. En cuanto a esta ciudad, hay una frase persa: Isfahán es la mitad del mundo. El florecimiento de la arquitectura islámica-iraní nació aquí en la plaza Naqsh-e Jahan, donde el azul turquesa domina las mezquitas y el cielo sobre la plaza. A lo largo de tiempo, el antiguo campo de polo fue convertido en el hogar de talleres de arte valiosos. La era safávida corresponde al tercer Imperio persa, el que restauró el poder de Irán y estableció un nuevo país basado en relaciones políticas, religiosas y militares. La existencia de la catedral de San Salvador (también llamada catedral de Vank) dirigida por la comunidad cristiana armenia desde 1605, hace un buen ejemplo de esta ciudad. Sin embargo, el poder Safavida es admirado por el arte, y por lo tanto, se considera una etapa del “Renacimiento” de la civilización, cultura y arte persa. El período del Renacimiento islámico en Irán llega a su auge bajo el gobierno de Shah Abbas I (1629-1587). En Isfahán, en cuestión de segundos, el sueño de cada viajero del Medio Oriente se hace realidad: Irán y el atractivo del Renacimiento. Sólo hay que pensar en los murales del Palacio de las Cuarenta Columnas (el Palacio Chehel-Sotún) o el magnífico techo del Palacio de Música, Ali Qapu.

Desayunar y visitar la ciudad paseando por las calles de la plaza de Naqsh-e Jahan.

Visitas del día:

-La plaza real o Naqsh-e Jahan (la imagen del mundo) situada en el centro de la ciudad, fue rediseñado por Shah Abbas I. Hay dos arcos en la gran plaza central de Naqsh-e Jahan (512 por 163 metros). En la parte inferior están todos los talleres de artistas donde se producen y venden la mayoría de los productos de artesanías iraníes, como miniaturas, trabajos en turquesa, esmaltes y manteles tradicionales. La plaza Naqsh-e Jahan solía acoger a la élite de hombres de negocios que buscaban el refinamiento artístico. En esta plaza, aún quedan los postes de polo las que se construyeron con el fin de limitar el campo de polo hace 400 años.

-La Mezquita de Sheikh Lotf Allah (la Mezquita del jeque Lotf Allah), es una magnífica obra maestra del periodo safávida que se encuentra en una atmósfera armoniosa. Shah Abbas I seleccionó al talentoso arquitecto iraní Ali Akbar Isfahaní como el jefe de construcción de la mezquita, la cual duró aproximadamente 17 años. La mezquita fue dedicada al padre de la esposa del Shah por su orden y, por consiguiente, el clérigo libanés podía tener una escuela coránica en Isfahan. La obra maestra del arquitecto Isfahaní fue el uso de un patrón innovador. De hecho, esta mezquita no tiene ni minarete ni un patio interior ni un estanque. Sin embargo, la extraordinaria decoración exterior e interior, el juego de luces hacia el altar, la gloria de la caligrafía con un fondo azul y, por último, la complejidad y belleza de los diseños islámicos debajo de la cúpula han convertido la Mezquita de Sheikh Lotf Allah en la mezquita más hermosa de Irán.

-La Mezquita Real, hoy conocida bajo el nombre de la Mezquita del Imán, pone ante nuestros ojos el genio de Akbar Isfahaní, utilizado tanto en el interior como el exterior del edificio. Al terminar la visita a la mezquita, en el medio de la plaza Naqsh-e Jahan, pueden ver la grandeza inusual de los minaretes y una desviación inteligente y completamente voluntaria del arquitecto con el fin de crear una armonía estética con la plaza. La Mezquita del Imam es una obra maestra única. En este lugar, el patio interior está decorado con estanque de ablución alrededor del cual hay cuatro majestuosos pórticos mostrando la gloria del uso de color azul en el espacio sagrado islámico. Además de la belleza decorativa de la cúpula de dos capas con 36.3 metros de altura interna y 51 metros de altura externa, se ha utilizado un sistema excelente prta amplificar el sonido cuando recitan adhan en el porche sur. Es recomendable ir andando allí y escuchar el agradable eco de los pasos.

-La mansión Ali Qapu es un palacio donde el gobernante daba la bienvenida a sus invitados. Ali Qapu tiene seis plantas con una puerta conectando la Plaza Real con el Palacio de Chehel Sotun. Estando en la plaza, se ve inmediatamente la hermosa terraza con 18 columnas de este palacio desde donde pueden disfrutar de una maravillosa vista de la plaza Naqsh-e Jahan. Esta obra maestra incluye algunos detalles como el estanque del quinto piso, yeserías especiales del techo, el tipo de materiales y adornos utilizados en las paredes del edificio los que resaltan el mundo oriental. Por último, en el centro de la mansión está la escalera caracol hacia el salón de la música decorada con yeserías y los jarrones representando otros temas similares los que ayudan a mejorar el espacio acústico de la sala.

-El Palacio de Cuarenta Columnas (el Palacio de Chehel Sotun) es la mansión donde el rey celebraba ceremonias. A pocos pasos de la plaza, veremos otro magnífico jardín persa brillando en el patio de los Cuarenta Columnas que abarca una de las alegrías del Renacimiento Safávida: la mansión sigue latiendo en el corazón del Jardín Persa como si los lujos de la vida real nunca hubieran terminado. En este lugar, veremos la obra maestra del arte en miniatura, la cual al admirar las pinturas y las historias que cuentan, abren una puerta de la cultura y antropología para familiarizarnos con los personajes más importantes de la historia del Medio Oriente en los siglos XVI y XVII.

-Cena en un restaurante y estancia en el hotel.

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Día 6 ; Isfahán

La multietnicidad iraní es un factor importante para comprender el Irán de hoy. Mientras que algunos de los nómadas actuales llevan siglos en la meseta iraní, otros grupos étnicos como los turcomanos o seguidores de otras religiones, como los cristianos, llegaron a Irán por razones geopolíticas y reconocieron la tolerancia de este país hacia otras etnias y religiones. Basta con pensar en el caso particular de los armenios que se vieron obligados a emigrar a Irán por orden directa de Shah Abbas I.  De hecho, en la década de 1920, los armenios de la región de Julfa habían dejado para siempre su tierra devastada debido al conflicto continuo entre los otomanos y los safavids, y tras haber llegado a   Isfahán, el patirarcado armenio inició una nueva fase socio religiosa constituendo nuevas sedes y

comunidades.

La región de Jolfa en Isfahan recibió a los armenios, y Shah Abbas I, en un manuscrito firmado por él mismo, les permitió establecer nuevas relaciones comerciales y religiosas, dándoles una libertad especial, totalmente apoyada por la corte Safavida. Los armenios abrieron una ruta comercial valiosa en el corazón de Isfahán, la capital safávida. Además, la oficina del califato armenio se centralizó principalmente mediante la publicación de nuevos textos religiosos utilizando la invención de Gutenberg en Irán. La arquitectura y            los detalles de los murales de la Catedral de Vank sorprenden a cualquier turista.

-La Catedral de Vank y su museo cuentan la diáspora armenia que ha vivido fuera de su

 tierra natal durante más de 300 años.

Irán no solo sabía cómo dar la bienvenida a sus invitados, sino que lo mas importante, les protegía a todos de los graves conflictos que amenazaban la vida social en el vecindario armenio de Isfahán. Hoy, en el patio de la Catedral de Vank, los armenios han abierto un nuevo museo de antropología con tanta precisión y cuidado que se puede sumergir en la cultura real gracias a la información que se muestra en las galerías de estas exhibiciones históricas del pueblo armenio. Pero no se acaba todo aquí, ya que la Catedral de Vank, no es la única iglesia en Isfahán que invita a la comunidad armenia a las celebraciones religiosas y, lo más importante, a las conmemoraciones del genocidio. De hecho, cada año, el 24 de abril, los armenios se reúnen en la Catedral de Vank para conmemorar la deportación de aproximadamente 1,5 millones de sus compatriotas. Al entrar en el hermoso patio de la Iglesia Vank, se ve uno de los monumentos históricos armenios más

importantes, dedicado a los deportados durante el genocidio.

-Pasar por Isfahán significa sorprenderse y sumergirse en las culturas locales. Cuando vamos del área de Jolfa a la Gran Mezquita, tenemos que cruzar el río Zayandehrud. En el camino se puede ver el límite urbano entre los dos barrios religiosos de Isfahán que han sido creados por el río. La visita a la Mezquita Aljama en Isfahan es una de las visitas más importantes, porque aquí podemos admirar el progreso de la arquitectura iraní-

islámica que tuvo lugar desde el siglo VII hasta XIX.

Por lo tanto, no está mal mencionar que la Mezquita Aljama de Isfahán es una de las más antiguas y completas de su tipo en todo el país. Aquí, los detalles son infinitos y los espacios son inmensos. Un ejemplo de altar llamado Altar de Oljaito se construyó en el siglo XIV en esta mezquita como modelo. El edificio tiene una composición de yesería compleja con materiales especiales, que consta de inscripciones tridimensionales y se

mezcla con patrones florales tallados y geometría. La mezquita cuenta con dos espacios completamente distinguibles, incluso para los inexpertos: el interior y el exterior. La admiración de los ladrillos monocromáticos en el interior y el azul turquesa en el exterior es inevitable. La transición de un espacio a otro nos permite viajar en el tiempo, sobre todo cuando estamos debajo de la magnífica cúpula del Taj al-Muluk, que es la cúpula de

ladrillo más hermosa entre los monumentos antiguos en Irán.

-El fin de la visita a la Mezquita Aljama nos lleva a un descubrimiento inesperado en medio del tráfico de personas. Aquí en Isfahán, al terminar una visita, comienza otra, y el viajero se prepara inconcientemente para escuchar las narraciones de la ciudad, como si Shahrzad las estuviera leyendo directamente de «las mil y una noches». El famoso Bazar

está justo después de la salida principal de la mezquita. Aquellos que aman perderse en los callejones y pasar tiempo con la gente, deben saber que es hora de disfrutar caminando entre las tiendas con el aroma de perfume y especias. Después de un recorrido de 40 minutos, se puede llegar a la plaza Naqsh-e Jahan. Antes de girar a la derecha y seguir los pasillos cubiertos del bazar, se puede ir directamente a otro sitio histórico de Isfahán y satisfacer su curiosidad, visitando a un lugar donde se encuentran todas las sinagogas

de la comunidad judía de Isfahán.

-Tiempo libre. Cena en un restaurante y alojamiento en el hotel.

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Día 7 ; Isfahán – Kashan – Aeropuerto

Se hacen muchos viajes hacia el Medio Oriente como destino y se visitan cientos lugares hermosos. Sin embargo, al hablar de la cuna de la civilización, no nos referimos a Persépolis o Isfahán sino a Tepe Sialk, en Kashan, el yacimiento excavado por el arqueólogo francés Roman Grishman en la década de 1930.

En Kashan, se descubrió una colina con la fecha perteneciente a los 5500-6000 años a.C., la que se consideró como el primer asentamiento humano permanente después de las cuevas. La historia de Kashan es un libro interminable. Considerando las primeras casas construidas por el ser humano y la construcción del zigurat 3000 a.C., podemos decir que los museos más importantes del mundo están en deuda con Kashan, cuyos estantes están llenos con las piezas cerámicas de Tepe Sialk, de suma importancia considerando su antigüedad. Además de la existencia de esta colina milenaria, hay villas del siglo XIX, llamadas las casas bioclimáticas. Es necesario saber que Kashan tiene un clima desértico y veranos muy calurosos. Las casas en Kashan se han construido de una manera especial para que sea fácil enfriar o calentar las habitaciones en función de la estación. La importancia de la ciudad no está basada sólo en la variedad de las casas, sino que es conocida principalmente por la producción de agua de rosas de alta calidad.

De hecho, el viaje a Irán ya atrae su aroma original, el de los pétalos de rosa cultivados en las colinas del centro de Irán. Esta hermosa ciudad, creada en un oasis, aún alberga algunas de las casas tradicionales más hermosas de la zona, como la magnífica casa del rico comerciante Tabatabaei. Durante la vistita, salen a la vista algunos detalles de una casa patriarcal, donde el cabeza de la familia (pedar) reúne a los hijos en la misma villa para facilitar el acceso familiar y la gestión económica. Además, este asentamiento del siglo XIX destaca dos factores de la arquitectura iraní-islámica: la introversión ya la extroversión.

-En Kashan está el Jardín de Fin (Bagh-e Fin), uno de los jardines iraníes más famosos que pueden visitar durante su viaje a Irán. El Jardín de Fin fue diseñado por Shah Abbas I (1557-1629) como un paisaje terrenal del paraíso. El concepto del jardín persa atrae el alma al escuchar la melodía del agua de manantial desbordándose en canales diferentes y sigue fluyendo. Hoy en día, el estanque central llamado “garganta de camello” (Shotor Galu) se encarga de distribuir el agua a todos los canales laterales, usando la teoría física de los vasos comunicantes.

En el siglo XVI, el Jardín Persa se volvió sumamente importante en Irán ya que Shah Abbas lo eligió como lugar para la coronación real. Dos siglos más tarde, los reyes Qajar también eligieron el Jardín de Fin como la sede operativa de la corte. Entre la vegetación del Jardín de Fin, solo los cipreses y sicómoros pueden explicar la simetría y la elegancia de su diseño.

Por otro lado, todavía hay algunos murales extraordinarios en el edificio construidos por los reyes de Qajar que datan de la década 70 del siglo XVIII.  Para averiguar los secretos del jardín, hay que pasar por el baño de Fin (Hammam-e Fin), conocido por el suicidio, o mejor dicho, el asesinato de Amir Kabir, el reformista del gobierno de Qajar.

A la puesta del sol y sus rayos brillantes, la ruta de regreso a Teherán se hace más notable, como si el viaje a Irán hubiera empezado hace unas horas. Es la hora de hacer la maleta, que vuelve cargada de emoción, entusiasmo y mucha cultura. Normalmente, los viajeros se preocupan por la cantidad de sobrecarga, y mientras el color del cielo oscurece, están pensando en cómo organizar los recuerdos y regalos; a ellos les gusta comprar de todo, desde pistachos hasta telas y piedras turquesas. No hay duda de que todo encajará, excepto una cosa: la hospitalidad de las personas que encontramos caminando en los mercados, sitios antiguos y restaurantes. Esta imagen está grabada en sus corazones y es un recuerdo inolvidable que el viajero llevará consigo a todas partes. Sobre todo, será un buen incentivo para todos aquellos que has disfrutado de este viaje para regresar a Irán por segunda vez.

-Continuamos hacia el aeropuerto. Cena y un breve descanso en el hotel IBIS del aeropuerto.

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Día 8 ; Teherán – país de destino

Traslado al Aeropuerto Internacional Imán Jomeiní para el vuelo de Teherán hacia el país de destino.

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