Pateh Duzi de Kermán

Pateh Duzi, también conocido bajo el nombre de “Selseleh Duzi” es una de las artesanías más importantes de la provincia de Kermán, la cual sigue siendo una de las más florecientes en Irán.

Pateh Duzi, o el arte de coser de Pateh, es un tipo de bordado en el que la tela se cubre por puntadas coloridas. En principio, se elige un trozo de tela de algodón blanco liso, lavado y cortado, y lana se borda en la tela creando un patrón colorido según la elección del tejedor. Los creadores de Pateh los forman normalmente niñas y mujeres de Kermán quienes cosen los patrones de su imaginación propia en grandes y gruesas telas llamadas Ariz, un tipo de tela hecha a mano que en el pasado se usaba para hacer faldas, abrigos y chaquetas para mujeres. Tradicionalmente, los hilos se tiñen con colores como burdeos, rojo, verde, amarillo, negro, naranja, azul oscuro, etc. Aunque se han agregado más colores.

Una de las piezas más antiguas de Pateh, datada de 1869, se utiliza como la cubierta de la lápida de Sah Nematollah Valí en Mahan. Este trabajo se considera como un ejemplo muy elaborado y sofisticado de este oficio. Dieciséis mujeres de Kermán trabajaron dos años y el Pateh se ha cosido con hilos coloridos de seda sobre una tela de lana de color crema. La elegancia y delicadeza de Pateh se caracteriza por sus motivos tradicionales como el árbol de la vida o Paisley.

Hoy en día, Pateh es más común en ciudades de Kermán, Sirjan y Rafsanyán, y se utiliza para hacer manteles, cubiertas de libros, cortinas, almohadas, fundas de cama o incluso para enmarcar y embellecer las paredes de las casas.

Termeh

Delicada tela tejida de Yazd

Una tela delicada y preciosa con estampados tradicionales, mayoritariamente tejida a máquinas textiles tradicionales. Las fibras usadas en la urdimbre y la trama de Termeh son lana y seda de alta calidad. En el pasado, Termeh solía tejerse a mano por dos personas, y como requería mucho tiempo luego fue reemplazado por máquina de tejer.

Algunos creen que Termeh tiene su origen en el corazón de Asia Central y tierras altas de Cachemira, mientras que otros creen que se originó en Irán y luego abrió su camino hacia Cachemira. El tejido de Termeh ha perdurado en Irán desde principios de la época safávida en Isfahán, y su excelente evolución tuvo lugar durante el reinado del Sah Abbas Safávida, convirtiéndose en una de las artesanías exportadoras de Irán.

Zilú de Meybod

El zilú es un revestimiento de suelo tradicional cuyo origen se remonta a varios miles de años atrás. A diferencia de las alfombras persas con motivos y dibujos elaborados, el zilu es bastante sencillo, lo cual lo ha convertido en un arte original y tradicional de los habitantes de las regiones desérticas de Irán. El Zilú Bafí (tejido de Zilú) de Meybod, provincia de Yazd, es muy conocido en todo Irán. El zilú se confunde a menudo con el kilim, pero una de las diferencias fundamentales es que el zilú está hecho de algodón mientras que el kilim es de lana. En las zonas calurosas y cercanas al desierto, el algodón es un tejido ideal ya que mantiene el frescor en verano y el calor en invierno.

Plantas como rubia, granada y cáscara de nuez se utilizan como tintes naturales que suelen presentarse en dos o tres combinaciones de colores: azul y blanco, azul y amarillo y verde y naranja. La combinación de algodón y tintes vegetales naturales hace de esta artesanía tradicional iraní un recuerdo 100% vegetal.

Los motivos más comunes y tradicionales son el ciprés y los motivos geométricos. Sin embargo, los tejedores experimentados pueden crear unos 60 patrones distintos. El zilú es tan sencillo que el anverso y el reverso son indistinguibles y, por tanto, reversibles.

Tanto los telares de zilú como sus motivos y dibujos son semejantes a los de alfombras y kilims. Sin embargo, algunos patrones de zilú son observables en los monumentos arquitectónicos de Irán.

El zilú se suele utilizar para cubrir el suelo, aunque también durante los últimos años se ha empleado en la fabricación de bolsos y cojines, haciendo esta antigua artesanía de las tierras desérticas de Irán más próspera.

Tallado en piedra de Jorasán Razaví

La talla en piedra, también conocida como grabado en piedra, es el arte de crear objetos cuyo material principal es piedra. La talla en piedra comenzó varios siglos a. C. en Irán, cuando se fabricaban herramientas para cazar los animales y utensilios de la vida cotidiana, alcanzando gradualmente su máximo esplendor.

Durante los últimos siete mil años, se han utilizado diferentes tipos de piedra, como la mica, para fabricar utensilios de cocina. La piedra de mica, que contiene una gran cantidad de hierro, es muy blanda y se puede cortar fácilmente en las formas deseadas. Otra característica de esta piedra es que cuanto más se calienta, más resistente y duradera se vuelve. Mediante el arte de la talla en piedra, se pueden hacer utensilios, postes de luz, marcos de fotos, fichas de ajedrez, jarrones y otros objetos prácticos y decorativos. Los centros importantes de escultura en piedra en Irán son Mashhad, Shahr-e Rey, Qom y Kermán.

Toréutica (Qalam Zaní), tratamiento artístico de los metales preciosos

La Toréutica es un campo del arte iraní considerado como metalurgia artesanal. Según algunos arqueólogos e historiadores del arte, este arte se remonta a la época de los escitas o sakas, que eran iraníes nómadas de la época pre-aqueménida, es decir, en los siglos V y VI a. C.

Este arte se manifestó primero en forma de tallado en las montañas, en las piedras de los palacios reales y los monumentos históricos, e incluso en la época cavernícola, evolucionando hacia el grabado y finalmente la toréutica. En otras palabras, la coreografía se refiere generalmente a la decoración y el grabado de imágenes y patrones bellos y refinados sobre objetos metálicos de oro, plata, cobre, latón y acero mediante el martilleo o el grabado con  un cincel.

Debido a la flexibilidad del cobre, es el metal más popular en este trabajo artístico. La toréutica ha atraído la atención de los artistas principalmente por la notable durabilidad y persistencia de los productos en comparación con otros objetos hechos de otros materiales. Los motivos y símbolos utilizados siempre han variado en función de los cambios ideológicos, culturales y sociales a lo largo de tiempo. Los diferentes estilos de toréutica incluyen; el relieve,  el  semirrelieve, el grabado y el trabajo de celosía. Por otro lado, hay dos estilos principales de toréutica iraní: el de Isfahán (más profundo) y el de Tabriz (plano y poco profundo).

Shal Bafí

El Chal del Kurdistán

Uno de los oficios más importantes que se han desarrollado en Irán es la fabricación de chales. Al igual que las alfombras, la historia de fabricar chal se remonta a la antigüedad. Los chales iraníes son habituales desde hace miles de años en muchas regiones, como el Kurdistán, Kermán y Mashhad. De hecho, fue la industria iraní del chal la que llegó a la India, y los chales de cachemira evolucionaron a partir del producto iraní.

Como resultado, la confección de chales se hizo más común en las aldeas, entre la mayoría de los nómadas. Hoy en día, el chal iraní se ha convertido en un serio rival del chal de Cachemira.

Se han desarrollado muchos talleres para fabricar chal. SE trataban de salas amplias donde se instalaban muchas máquinas de tejer. Estas máquinas se construían a partir de dos rodillos y dos pedales que se instalaban en un agujero en el suelo. En el pasado, solían ser los niños los que trabajaban como tejedores de chal porque los mecanismos de tejido eran muy delicados y los dedos de los niños se consideraban más adecuados para hacerlos.

Los chales iraníes solían fabricarse en tamaños muy grandes. Sin embargo, actualmente, se han adaptado a la cultura particular y a las tradiciones indumentarias de la región en la que se producen y han evolucionado hasta convertirse en prendas únicas. En Baneh, ciudad de la provincia del Kurdistán, se fabrican chales tradicionales desde hace muchos años. El tejido de chales en el Kurdistán se considera una de las artesanías más importantes y famosas del país.

Impresión textil

Qalamkarí de Isfahán

El qalamkaí es un arte gráfico y pictórico tradicional que se practica en diferentes países del mundo y tiene su máxima expresión en Irán, en las regiones centrales. Los temas tradicionales representan la cultura iraní y pueden ser motivos florales, vides, animales, cipreses arqueados, Boteh Jegheh e inspiraciones artísticas y formas geométricas.

Las etapas de la producción de la estampación son las siguientes: sumergir el tejido, dimensionar el tejido, realizar una operación de estampación que comienza con dos colores, rojo y negro, y una vez estabilizados los colores, el fondo de algunos tejidos se vuelve blanco y si es necesario se aplican otros colores. Al final, el tejido se devuelve para un último lavado. Actualmente, el qalamkarí de Isfahán es una de las obras de arte más preciadas y conocidas de todo el país. Es casi imposible ir a Isfahán y no salir de su bazar con una pieza de qalamkarí que puede utilizarse como funda de sofá, colcha, bolso, cortina e incluso estera de playa.

Pintura de Laca y de Papel Maché de Isfahán

En Irán, el arte de la laca se conoció por vez primera bajo el nombre de papel maché y se introdujo durante la dinastía safávida. Al principio estaba vinculado al arte de fabricar “Ghalamdán” o hacer cajas de lapiceros, pero gradualmente incorporó también artículos aplicables como puertas y cajas de madera. Papier mâché es una palabra francesa y significa papel y arrugar. Una de las razones por las que el trabajo de laca se llama papel maché es por el uso de los desechos de papel en la fabricación de los objetos.

La historia de esta artesanía, anteriormente conocida como pintura al óleo o pintura al barniz, no está clara, pero hay algunos documentos que demuestran que la pintura al barniz era habitual en la dinastía safávida y que floreció y evolucionó junto con otras artesanías.  La pintura de laca (Zirlaki) se  ha definido como un tipo de pintura de acuarela sobre objetos de papel, como cajas de lapiceros, cubiertas de Corán, marcos de espejos, cubiertas de libros, cajas de maquillaje y diferentes tipos de bandejas.  Con diferencias sutiles, este oficio también era común en la artesanía tradicional de otros países como China, India, etc. En Irán, la pintura Zirlaki se hizo común, especialmente para las cajas de lapiceros. Los pintores aplicaban principalmente el diseño de “Gol o Morgh” (flores y pájaros) y los adornaban con incrustaciones florales, caligráficas y doradas.

Namakdán Bafí en Chaharmahal y Bakhtiarí

El namakdán (bolsa de sal) es una de las artesanías más antiguas de Chaharmahal y Bakhtiarí. Es un tipo de alforja tejida a mano. Estas bolsas están hechas para contener productos como granos de trigo, avenas, judías y sal. Se tejen en telares y, al igual que otros tejidos artesanales de esta región, son elaborados por mujeres nómadas y aldeanos. Los pastores nómadas utilizan el namakdán para transportar sal.

Además de la necesidad de sal para los rebaños, los nómadas necesitan sal en su vida cotidiana. La colocan en namakdán y lo cuelgan en un rincón de su tienda para cocinar. En la cultura nómada, sal es una bendición preciosa, ligada a la gratitud y al saludo de los invitados. Puede que la gente jure por namak (sal) y utilicen la palabra “namak nashnas” (persona que no paga los honorarios de namak) para describir a las personas indignas que no valoran los favores de otros.

La forma y el diseño del namakdán es una prueba de su importancia como objeto precioso e incluso sagrado. Consta de un cuerpo y una cabeza, lo que hace que parezca una alfombra de oración. El tejido del namakdán tiene reglas sólidas basadas en 4 principios. La parte delantera está tejida con un tipo especial de nudo kilim, la parte inferior está tejida como una alfombra y la parte trasera es un kilim liso con un patrón de rayas. El verde, el azul, el rojo oscuro, el amarillo y el marrón son los colores más comunes del namakdán.

Miniatura

Negargarí y Tazhib

La miniatura persa son pequeñas pinturas en papel, ya sean ilustraciones de un libro u obras  de arte independiente destinada a ser guardadas en un álbum de obras de este tipo llamado Muraqqa. Las técnicas son en gran medida comparables a las tradiciones occidental y bizantina de las miniaturas en los manuscritos iluminados. Aunque existe una tradición persa similar de pintura mural, el índice de supervivencia y el estado de conservación de las miniaturas es mejor, y las miniaturas son la forma de pintura persa más conocida en Occidente y muchos de los ejemplos más importantes se encuentran en museos occidentales o turcos. Este estilo de pintura se convirtió en un importante género persa en el siglo XIII, bajo la influencia timúrida y china tras las conquistas mongolas, llegando a su apogeo en los siglos XV y XVI.

Tras la reanudación del poder por los safávidas y el apoyo e interés personal del rey Shah Ismail y su hijo Shah Tahmasb I, la miniatura se convirtió, además de en una forma artística, en un medio de propaganda para magnificar y resaltar la figura del rey. La mitología persa -tomada en gran parte del Libro de los Reyes (Shahnamé)- ofrecía en bandeja de oro la idea fundamental de cómo representar a los reyes safávidas situándolos en el centro de atención de gobernantes, amigos y enemigos, incluidos uzbekos y otomanos. Una de las obras maestras del arte de la miniatura persa del siglo XVI es, sin duda, el Shahnamé de Tahmasb que hoy, una buena parte de esta eminente obra, se encuentra en el Museo de Arte Contemporáneo de Teherán.

Sin embargo, la miniatura no se limita a la narración de las figuras míticas y de los reyes, sino que pasa del papel a la decoración de otros objetos como portaplumas, cajas, joyeros, pendientes, cuadros y piezas dibujadas incluso en el hueso del camello.